Publicado por Karina Orzechovski en el 2020-07-06
La desregulación emocional consiste en una falta de control sobre la propia conducta caracterizada por una hiperreactividad emocional (emociones intensas y difícilmente controlables) y dificultad para regresar a un estado de calma.
Esta desregulación surge a causa de una disposición biológica (no necesariamente hereditaria), unida a factores ambientales en la infancia y adolescencia (aprendizajes desadaptativos que dificultarán con el tiempo la modulación de las emociones).
Las personas con desregulación emocional:
- » A menudo experimentan sentimientos de vacío existencial.
- » Encuentran difícil relacionarse con otras personas.
- » Discuten frecuentemente en casa, en el aula o en el trabajo.
- » Se enfadan o lloran con cierta facilidad.
- » Presentan conductas autolesivas o atracones.
- » Pueden abusar de medicamentos u otras sustancias como alcohol u opiáceos.
El tratamiento de primera elección en estos casos es la DBT (Terapia Dialéctico Conductual), perteneciente a las llamadas Terapias Contextuales o de Tercera Generación.
La enseñanza de habilidades sociales es fundamental, trabajando conjuntamente la tolerancia a la angustia y la frustración, la aceptación de sí mismo y del contexto, y la conciencia plena (Mindfulness).